leopoldo maría panero · la canción de amor del traficante de marihuana

 

«…y la gente buscaba las farmacias
donde el amargo trópico se fija.»

federico garcía lorca

 

Y para qué morir si en los barrios adonde
el carmín sustituye a la sangre
nos dan por 125 ptas. algo que según dicen es un sucedáneo de la miel
aunque a veces contiene pestañas ahogadas en ella
que hay que separar cuidadosamente antes de usarla
*¡una pata de pájaro por veinte duros!* OCASIÓN el hueco
que tanto necesitábamos para meter en él nuestra enorme cabeza
y en el espacio de dos horas no oír más que el ruido que ella misma produce
(algo así como un río de lodo)
qué es lo que esperan, qué es lo que esperan para desenterrar
los pedazos de vidrio de colores que la arena se ha tragado
o los caramelos que al pasar por sus intestinos se convierten
en algo nada grato al tacto, al gusto y al olfato
o los perros con que jugábamos en la esquina mientras los
autos al pasar nos llenaban de barro
todo en fin, las flechas y verbenas
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio
un viejo Arlequín bailará en sus pupilas
una serpiente con muletas anidará en ellas
un viento, quizás, lo reconozco un poco cansado y con ganas de irse a su casa
tratará de limpiarle a Vd. los ceniceros
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio.

 

 

leopoldo maría panero · el circo






dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma


dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma

2014-06-20 · por ndalfonso · en leopoldo maría panero

 
 

el Circo

.

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma

lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:

y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre

cómo se balancean los trapecios. Dos

atletas saltan de un lado a otro de mi alma

contentos de que esté tan vacía.

Y oigo

oigo en el espacio sonidos

una y otra vez el chirriar de los trapecios

una y otra vez.

Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,

una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,

mi alma, mi alma: y repito esa palabra

no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,

en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente

para hacer ver que no tiene sentido.

Mi alma. Mi alma

es como tierra dura que pisotean sin verla

caballos y carrozas y pies, y seres

que no existen y de cuyos ojos

mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres

sin cabeza cantarán sobre mi tumba

una canción incomprensible.

Y se repartirán los huesos de mi alma.

Mi alma. Mi

hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.

 

 

Leopoldo María Panero

El circo
Poesía, 1970-1985
Visor Libros, 1986
Volumen 206 , Colección Visor

 

 


 

 

Etiquetas: poesía