oliverio girondo · aparición urbana

con sus crenchas caídas, con sus ojos de santo

 

aparición urbana

Aparición

urbana

¿Surgió de bajo tierra?

¿Se desprendió del cielo?

Estaba entre los ruidos,

herido,

malherido,

inmóvil,

en silencio,

hincado ante la tarde,

ante lo inevitable,

las venas adheridas

al espanto,

al asfalto,

con sus crenchas caídas,

con sus ojos de santo,

todo, todo desnudo,

casi azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.

Yo creo que era un ángel.

 

 

Oliverio Girondo

Aparición urbana
Persuasión de los días (1942)
en Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1970
Alianza editorial
Madrid, 1971

pablo neruda · ángela adónica

ángela adónica

 

Hoy me he tendido junto a una joven pura

como a la orilla de un océano blanco,

como en el centro de una ardiente estrella

de lento espacio.

 

De su mirada largamente verde

la luz caía como un agua seca

en transparentes y profundos círculos

de fresca fuerza.

 

Su pecho como un fuego de dos llamas

ardía en dos regiones levantado,

y en doble río llegaba a sus pies

grandes y claros.

 

Un clima de oro maduraba apenas

las diurnas longitudes de su cuerpo

llenándolo de frutas extendidas

y oculto fuego.

 

 

Pablo Neruda

Ángela adónica

Residencia en la tierra

Editorial Universitaria

 

📌 Nota del autor / Aclaración

leopoldo maría panero · el circo






dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma


dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma

2014-06-20 · por ndalfonso · en leopoldo maría panero

 
 

el Circo

.

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma

lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:

y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre

cómo se balancean los trapecios. Dos

atletas saltan de un lado a otro de mi alma

contentos de que esté tan vacía.

Y oigo

oigo en el espacio sonidos

una y otra vez el chirriar de los trapecios

una y otra vez.

Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,

una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,

mi alma, mi alma: y repito esa palabra

no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,

en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente

para hacer ver que no tiene sentido.

Mi alma. Mi alma

es como tierra dura que pisotean sin verla

caballos y carrozas y pies, y seres

que no existen y de cuyos ojos

mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres

sin cabeza cantarán sobre mi tumba

una canción incomprensible.

Y se repartirán los huesos de mi alma.

Mi alma. Mi

hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.

 

 

Leopoldo María Panero

El circo
Poesía, 1970-1985
Visor Libros, 1986
Volumen 206 , Colección Visor

 

 


 

 

Etiquetas: poesía


césar vallejo · voy a hablar de la esperanza

hoy sufro suceda lo que suceda

 

césar vallejo

 

voy a hablar de la esperanza

.

Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora
como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no
sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy
sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este
mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese
hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico,
ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo.
Hoy sufro solamente.
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo
ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello
tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha
podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí
mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como
esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si
hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin,
de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy
sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de
mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre
de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado.
¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni
consumo!
Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran,
inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no
es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le
sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no
daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra.
Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

 

 

 

César Vallejo
Voy a hablar de la esperanza
Poemas en prosa
Obra poética completa preparada por Georgette
de Vallejo (Lima, Francisco Moncloa Editores, 1968)