por loqax | 10/08/2026 | oliverio girondo, poemas necesarios
con sus crenchas caídas, con sus ojos de santo
aparición urbana
Aparición
urbana
¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.
Oliverio Girondo
Aparición urbana
Persuasión de los días (1942)
en Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1970
Alianza editorial
Madrid, 1971
por loqax | 10/08/2026 | pablo neruda, poemas necesarios
ángela adónica
Hoy me he tendido junto a una joven pura
como a la orilla de un océano blanco,
como en el centro de una ardiente estrella
de lento espacio.
De su mirada largamente verde
la luz caía como un agua seca
en transparentes y profundos círculos
de fresca fuerza.
Su pecho como un fuego de dos llamas
ardía en dos regiones levantado,
y en doble río llegaba a sus pies
grandes y claros.
Un clima de oro maduraba apenas
las diurnas longitudes de su cuerpo
llenándolo de frutas extendidas
y oculto fuego.
Pablo Neruda
Ángela adónica
Residencia en la tierra
Editorial Universitaria
📌 Nota del autor / Aclaración
por loqax | 10/08/2026 | leopoldo maría panero, poemas necesarios
dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
2014-06-20 · por ndalfonso · en leopoldo maría panero
el Circo
.
Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
cómo se balancean los trapecios. Dos
atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
Y oigo
oigo en el espacio sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
para hacer ver que no tiene sentido.
Mi alma. Mi alma
es como tierra dura que pisotean sin verla
caballos y carrozas y pies, y seres
que no existen y de cuyos ojos
mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
sin cabeza cantarán sobre mi tumba
una canción incomprensible.
Y se repartirán los huesos de mi alma.
Mi alma. Mi
hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.
Leopoldo María Panero
El circo
Poesía, 1970-1985
Visor Libros, 1986
Volumen 206 , Colección Visor
Etiquetas: poesía
por loqax | 10/08/2026 | césar vallejo, poemas necesarios
hoy sufro suceda lo que suceda
voy a hablar de la esperanza
.
Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora
como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no
sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy
sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este
mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese
hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico,
ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo.
Hoy sufro solamente.
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo
ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello
tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha
podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí
mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como
esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si
hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin,
de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy
sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de
mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre
de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado.
¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni
consumo!
Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran,
inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no
es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le
sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no
daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra.
Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
César Vallejo
Voy a hablar de la esperanza
Poemas en prosa
Obra poética completa preparada por Georgette
de Vallejo (Lima, Francisco Moncloa Editores, 1968)