ángela adónica

 

Hoy me he tendido junto a una joven pura

como a la orilla de un océano blanco,

como en el centro de una ardiente estrella

de lento espacio.

 

De su mirada largamente verde

la luz caía como un agua seca

en transparentes y profundos círculos

de fresca fuerza.

 

Su pecho como un fuego de dos llamas

ardía en dos regiones levantado,

y en doble río llegaba a sus pies

grandes y claros.

 

Un clima de oro maduraba apenas

las diurnas longitudes de su cuerpo

llenándolo de frutas extendidas

y oculto fuego.

 

 

Pablo Neruda

Ángela adónica

Residencia en la tierra

Editorial Universitaria

 

📌 Nota del autor / Aclaración