clarice lispector · una gallina Era una gallina de domingo. Todavía viva porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron,...
fernando pessoa · libro del desasosiego, 115 …desdeñable como los fines de la vida que vivimos, sin que queramos nosotros tales fines. La mayoría, si no la totalidad, de los hombres vive(n) una vida desdeñable, desdeñable en todas sus alegrías, y desdeñable en...
«Esta vez no vamos a hacer una crítica de un libro. Tan sólo vamos a exponer en voz alta nuestros pensamientos. Hemos leído el libro «Tornado», de Pere Gimferrer, publicado por Seix Barral y reseñado por Túa Blesa en El Cultural. Una vez leído no somos...
¿con trenzas o sin trenzas? Me dijeron que era un tipo formal aunque fuera dentista y yo tenía una muela de colores que me estaba matando. Era lento y parecía tonto, me preguntó si era del Osasuna. No era esa, le dije, sino la de delante, la que lleva trenzas....
12 Me gusta decir. Diré mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas. Tal vez porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie —ni siquiera material o de ensueño—, se me...
El palacio de los pingüinos Estábamos en el zoo, en el palacio de los pingüinos, eran las cinco. A él le gustaban las galerías subacuáticas en las que sobra o falta realidad, con esa luz húmeda y azulada, el aire químico y escaso y los ventanales del nautilus....