Esto es una estructura que, al destruirse, canta lo más allá cantado en ausencia de red; así es: lo toma por ser menos, lo compromete en todo, lo desemboca:

Nada que ver, teoría del único sentido —sopla la sangre sobre la blanca melodía (…) desenreda la voz del des- consuelo aunque no logre darle alcance o expresión, vida cautiva—, con lo que no se reconoce hechizado, casi sin habla, por el camaleón que, hecho a la idea, brilla (ceniza prometida, zig-zag del casi) cuando algo descolorido, anhelante y falto de sombra, ya apagado el candil, se asoma a la noche impasible de la topera y sueña («ahora) con mantener allí su palabra (o nunca»), tu distancia cordial, su sobresalto, tu titubeante fluir, su esquina, tu aire, su cedazo, tu caricia, su doblez., tu unidad y esa otra voz de nadie, resucitada – aún débil, cuando la mano, al excavar, reescribe lo que no acaba de dejar de oír:

¿Qué es esto que yo no he sido?

 

 

 

antología consultada
de la poesía española
el último tercio del siglo
1968-1998
volumen CCCC
colección visor de poesía
visor madrid 1998