el seseo
la tuve en 3 cursos
y a mitad del semestre
ella leyó cuántas redacciones
habíamos hecho:
«Gilbert: 2…
Ginsing: 5…
McNulty: 4…
Frijoles: ninguna…
Lansford: 2…
Bukowski: 38…»
la clase rió
y ella seseó
que Bukowski no sólo había escrito
más redacciones
sino que todas eran
de gran calidad.
ella hacía destellar sus piernas doradas
era 1940 y había algo
sexy en su seseo
sexy como un avispón
como una serpiente de cascabel
que sesea.
ella me seseaba
después de clase
que yo debía ir a la guerra,
que yo sería un buen marinero,
y me contaba que se llevaba
mis redacciones a casa
y se las leía a su esposo
y ambos reían,
yo le decía, «okey, Srta. Anderson».
y salía al campus
donde casi todos los muchachos tenían una chica
no me hice marinero,
Srta. Anderson, no me vuelve loco el océano
y no me gustaba la guerra
aún cuando era lo más popular que hacer.
pero aquí tiene otra redacción
para usted
aquellas piernas doradas
aquel seseo
que todavia me hacen escribir
canciones de amor
the lisp