fernando pessoa · libro del desasosiego, 115 …desdeñable como los fines de la vida que vivimos, sin que queramos nosotros tales fines. La mayoría, si no la totalidad, de los hombres vive(n) una vida desdeñable, desdeñable en todas sus alegrías, y desdeñable en...
12 Me gusta decir. Diré mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas. Tal vez porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie —ni siquiera material o de ensueño—, se me...
35 … y un profundo y tedioso desdén por todos cuantos trabajan en pro de la humanidad, por todos cuantos se baten por la patria y dan su vida para que la civilización continúe… … un desdén lleno de tedio por ellos, que desconocen que la única realidad para cada...
232 diario lúcido Mi vida, tragedia fracasada bajo el pateo de los ángeles y de la que sólo se ha representado el primer acto. Amigos, ninguno. Sólo unos conocidos que creen que simpatizan conmigo y que tal vez sentirían pena si un tren me pasase por...
222 Siempre me ha preocupado, en esas horas ocasionales de desprendimiento en que tomamos conciencia de nosotros mismos como individuos de que somos otros para los demás, la imaginación de la figura que haré físicamente, y hasta moralmente, para aquellos que me...
Los sentimientos que más duelen, las emociones que más afligen, son los que son absurdos —el ansia de cosas imposibles, precisamente porque son imposibles, la añoranza de lo que jamás ha existido, el deseo de lo que podría haber sido, la pena de no ser otro, la...