todas las que he conocido son putas, ex-putas,
locas. Veo a hombres con mujeres tranquilas,
amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando juntos por las calles,
los veo en sus apartamentos: gente en
paz, viviendo juntos. Sé que su
paz sólo es parcial, pero hay
paz, a menudo horas y días de paz.

todas las que he conocido son fanáticas
de las pastillas, alcohólicas,
putas, ex-putas, locas.
cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.

veo a tantos hombres con chicas tranquilas y
limpias con vestidos de algodón
chicas con caras que no son lobunas o predatorias.

“no traigáis nunca a una puta por aquí”, les digo a
mis pocos amigos, ”me enamoraría de ella”.
“no podrías aguantar a una buena mujer, Bukowski”.

necesito una buena mujer, necesito una buena mujer
más de lo que necesito esta máquina de escribir,
más de lo que necesito mi auto, más de lo que
necesito a Mozart. Necesito tanto una buena mujer
que puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver aceras construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus zapatillas en el suelo.
sé que existe
pero, ¿dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan encontrándome?

Como cualquiera te puede decir, no soy un hombre muy agradable. No conozco la palabra. Siempre he admirado al villano, al proscrito, al hijo de puta. No me gusta el chico bien afeitado con corbata y un buen trabajo. Me gustan los hombres desesperados, los hombres con los dientes rotos y las mentes rotas y los destinos rotos. Me interesan. Están llenos de sorpresas y explosiones. También me gustan las mujeres viles, malditas perras borrachas con las medias sueltas y las caras como máscaras pintarrajeadas. Estoy más interesado en los pervertidos que en los santos. Me puedo relajar con los vagos porque soy un vago. No me gustan las leyes, las morales, las religiones, las reglas. No me gusta estar moldeado por la sociedad.