Escúchalo aquí recitado por Tomás Galindo

We are always asked to understand the other person’s viewpoint no matter how out-dated foolish or obnoxious. One is asked to view their total error their life-waste with kindliness, especially if they are aged.
But age is the total of our doing. They have aged badly because they have lived out of focus, they have refused to see. Not their fault? Whose fault? Mine? I am asked to hide my viewpoint from them for fear
of their fear. Age is no crime but the shame of a deliberately wasted life among so many deliberately wasted lives is.

charles bukowski: sé amable

we are always asked
to understand the other person’s
viewpoint
no matter how
out-dated
foolish or
obnoxious.
one is asked
to view
their total error
their life-waste
with
kindliness,
especially if they are
aged.
but age is the total of
our doing.
they have aged
badly
because they have
lived
out of focus,
they have refused to
see.

not their fault?
whose fault?
mine?
I am asked to hide
my viewpoint
from them
for fear of their
fear.
age is no crime
but the shame
of a deliberately
wasted
life
among so many
deliberately
wasted
lives
is.

charles bukowski: sé amable

siempre nos piden
que entendamos el punto de vista
de los otros
sin importar si es
anticuado
necio
asqueroso.
a uno le piden
que entienda
amablemente
todos los errores de los otros
sus vidas desperdiciadas
sobre todo si son
de edad avanzada.
pero su edad es lo único
en lo que nos fijamos.
han envejecido
mal
porque han
vivido
sin enfoque,
se han negado
a ver.
¿que no es culpa suya?
¿culpa de quién?
¿mía?
se me pide que oculte
mi opinión
ante ellos
por miedo a su
miedo.
la edad no es un crimen
pero la vergüenza
de una vida
deliberadamente
desperdiciada
entre tantas
vidas
deliberadamente
desperdiciadas
sí lo es.

nuestros comentarios

Algunas breves observaciones pueden introducir  el asunto que nos interesa. Así, se dice que un hombre con un reloj sabe la hora que es, pero un hombre con dos relojes ya no está tan seguro. La segunda observación es clara: demasiado al este es el oeste. Y la tercera dice que al pájaro se le nota que tiene alas hasta cuando anda. Ahora tal vez se pueda ir al asunto, que es solamente otra observación que viene a decir que casi todo lo importante es casi siempre otra cosa, algo insospechado que se va imponiendo en diagonal o incluso desde el reverso de lo que sucede: son tantas las vidas llenas de asuntos sin atractivo, de anécdotas recalentadas, existencias sin riesgo que se reducen a pasar el tiempo en el apestoso bar de Mayer, donde comen a precio fijo. Son tantas las vidas deliberadamente malgastadas entre tantas vidas deliberadamente malgastadas. Como si se tratase de un asunto apresurado que no han tenido tiempo de hacer a su medida, o un columpio desequilibrado que se descompone en la altura, o un asunto que sucede en pretérito imperfecto, y todo lo que llena esas vidas nos parece prefabricado, un desperdicio y una inercia hacia la indignidad, un desmoronamiento sin orillas. El poeta, como tantas otras veces, lo dijo sin miramientos cuando le pidieron que fuera amable con esas vidas, con esas existencias que tanto abundan y que envejecen mal porque han vivido desenfocadas, porque han rehusado ver. Seguramente, nadie nos dará una segunda oportunidad, y tampoco nos regalarán una bolsa llena de dios, como esas bolsas de bocadillos que se reparten en las excursiones de los jubilados para que maten el hambre en el bus durante el viaje. Si en esta crónica apresurada sobre la vida incluimos la muerte, el tránsito espeluznante al más allá, tendremos que contar con que nos desharemos, personalmente difuntos, en la mismísima entrada -o salida, según la lógica de una autopista- del tiempo, y allí tragaremos noche, una noche inmensa, hasta atragantarnos por pasiva. Y si es que la muerte fuese repetir un nombre sin cesar, sin cesar, desde la nada de la conciencia, estaremos entonces abrazados al suelo, repitiendo un nombre sin cesar.